martes, 3 de abril de 2012

La Camarada Krupskaya contra el Trotskismo


A la dirección calumniosa de la Segunda Internacional

Por N. Krupskaya. 

"Por qué la Segunda Internacional toma a Trotski bajo su protección"

 A los Trotskistas y a los Zinovievistas no les interesa el destino de las masas. Lo único que les importa es cómo tomar el poder, aunque sea con la ayuda de la Policía Secreta del Estado Alemán y de los enemigos más salvajes de la dictadura del proletariado, ansiosos por restaurar la sociedad del estado burgués y la explotación capitalista de las masas de trabajadores en el país de los Soviets.

No es por accidente que Trotski, que nunca captó el carácter esencial de la dictadura del proletariado, que nunca comprendió el papel desempeñado por las masas en la construcción del Socialismo, Trotsky, que cree que el Socialismo puede ser construido con órdenes desde arriba, optase por la vía de organizar actos terroristas contra Stalin, Voroshilov y otros miembros del Buró Político que están ayudando a las masas a construir el Socialismo.

No ha sido por casualidad que el inescrupuloso bloque en torno a Kamenev y Zinoviev se haya juntado a Trotski, paso a paso, hacia el fondo del abismo de la traición de la causa de Lenin, de la causa de las masas trabajadoras, de la causa del Socialismo.

Trotski, Zinoviev, Kamenev y toda su banda de asesinos, trabajaron codo a codo con el fascismo alemán y formaron una alianza con la Policía Secreta del Estado alemán. A partir de aquí es que todo el país exige unánimemente: "¡Estos perros rabiosos deben ser fusilados!" Ellos han querido crear confusión en las masas. Han querido disparar al Camarada Stalin, el corazón y el cerebro de la revolución, Y fallaron. La banda miserable de canallas ha sido ejecutada. Las masas se han unido más estrechamente en torno al C. C.; su lealtad a Stalin es más fuerte que nunca.

Tampoco es accidental que la Segunda Internacional se comporte como si hubiera enloquecido, y se apresure a proteger la banda asesina de Trotski-Zinoviev que se esfuerza en desintegrar el Frente Popular. De Brouckere, Citrine y sus compañeros, perdonan todas las fechorías cometidas por los enemigos de la clase trabajadora de la Unión Soviética, contra el Partido y sus líderes. En el aullido antisoviético levantado por la burguesía mundial, la voz del la Segunda internacional es la más alta. La Tercera Internacional nació de la lucha contra la Segunda Internacional. Con la ayuda de los renegados, Katusky y su comparsa, la Segunda Internacional llevó a cabo una salvaje campaña difamatoria dirigida contra la dictadura del proletariado, contra el poder Soviético. La Segunda Internacional pretende extenuar y derrotar el orden capitalista lanzando arena a los ojos de las masas trabajadoras. Por lo tanto, ahora apoya al agente de la Policía Secreta del Estado Alemán, Trotski. Pero la tentativa ha sido un fracaso. Nuestra tierra soviética se ha vuelto poderosa y alza cada vez más alto las banderas del Comunismo. Con paso seguro avanza continuamente por el camino indicado por Marx, Engels y Lenin. Ni los trotskistas, ni los partidarios de Zinoviev, ni la Segunda Internacional, tendrán éxito en esconder este hecho y en lanzar arena a los ojos de las masas. La tensa situación en el escenario internacional y la amenaza de un peligro de guerra aumentará la vigilancia de los trabajadores e incrementará y fortalecerá el Frente Popular de las masas trabajadoras del mundo entero.

International Press Correspondence, 12 de Septiembre de 1936, Vol. 16, No. 42, pag. 1162.

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